El Feng Shui nos ayuda a mejorar física, mental y espiritualmente, conformando espacios para vivir y trabajar donde se canalicen las energías positivas para nuestro beneficio. Hablar de un buen Feng Shui significa considerar el ambiente interno y el externo para lograr un entorno beneficioso que potencie las energías positivas y minimice o elimine las negativas.
Solemos considerar sólo el aspecto interior de nuestras viviendas para aplicar el Feng Shui. Esto se debe a que generalmente estamos condicionados por compartir edificios, por las normativas respecto a los espacios externos, etc. Pero está incluido tanto el espacio exterior como la construcción del edificio para la incidencia del entorno energético. Por ejemplo, las montañas ayudan a retener el Chi, por lo que alcanza con que sean visibles desde nuestro hogar para que resulten una fuente de energía positiva.
El agua es generadora del Chi, cuando es tranquila. Por ello es favorable la instalación de fuentes, estanques u otro espejo de agua cerca de la casa.
La puerta de acceso a un edificio debe ser de tamaño acorde al tamaño del edificio, y ser amplia para permitir el flujo energético. El espacio anterior al acceso debe estar lo más despejado que sea posible.
Es aconsejable evitar las formas muy grandes o radicales en las cercanías de la entrada como árboles muy grandes, antenas, postes de luz, porque funcionan como pantallas contra el Chi.
El Feng Shui en los jardines:
La vegetación debe estar sana y el jardín limpio y ordenado, ya que es una fuente energética y puede funcionar como un santuario para recargar energías.
Los senderos deben ser sinuosos, como el flujo del Chi, que no se mueve en línea recta.
Los árboles tienen diversas simbologías: pino y bambú son nobles y signo de longevidad. Los frutales representan la vitalidad y la fortuna. La peonia simboliza el amor en los jardines chinos.
Según los principios de esta disciplina, las casas deben tener agua en el frente y montañas detrás, porque el agua atrae la prosperidad y la montaña la retiene. El sentido del agua debe fluir hacia la casa para que la energía se dirija a ella.




