Psicología del rojo en la decoración (Parte IV: el comedor)

Psicología del rojo en la decoración

Las modas en decoración van y vienen, al igual que en el vestir y los accesorios, pero la influencia que los colores tienen sobre la conducta de las personas no está sujeta a tendencias, sino que es algo más profundo. Hoy veremos otro elemento de la serie de post sobre psicología del rojo en la decoración, esta vez dedicado al comedor.

El comedor luego de la cocina, es la zona con más energía en el hogar. Es un espacio social destinado a la familia y amigos, donde se sirven las comidas, por tanto es un área muy activa. A pesar de que el fuego no está presente en esta habitación, acepta de buen grado la inclusión del color rojo como aporte de vitalidad y energía.

Un comedor en rojo ofrece un toque de alegría y disposición que combina perfectamente con la actividad de ingerir los alimentos.

Psicología del rojo en la decoración
Es un color muy activo que expresa calidez y emoción, está asociado con el fuego y el movimiento. El rojo va acorde con las personalidades abiertas, extrovertidas, con temperamento fogoso que se llevan principalmente por sus impulsos.

Debido a estas cualidades, es un color que produce fácilmente fatiga visual. Su carga energética debe dosificarse en pequeñas porciones para que no canse rápidamente. También puedes acudir a distintas tonalidades de rojo para alivianar la sensación que produce.

Psicología del rojo en la decoración

Ejemplos del rojo en la decoración del comedor

En el comedor de la izquierda se ha hecho uso del contraste entre el blanco y el rojo para darle toques de vitalidad y calidez a la estancia. En este caso, el rojo resta frialdad al blanco de los muros, a la vez que imprime cierto movimiento a un ambiente donde reina el orden.

A la derecha tenemos un comedor bastante sobrio y equilibrado, excepto por el uso abusivo del rojo en las paredes. Una forma de no recargar la atmósfera sería pintar una sola pared en este color, en este caso, la que corresponde a la ventana para que se produjera un agradable contraste entre el rojo y la luz entrante.

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