Psicología del rojo en la decoración (Parte III: la sala)

Psicología del rojo en la decoración

La influencia de los colores en los estados de ánimo es una cualidad de la cual puedes sacar mucho partido para crear una atmósfera especial en cualquier habitación, por eso vamos a hablar de la psicología del rojo en la decoración de la sala, para continuar con nuestra serie de post temáticos.

Como ya hemos visto, el rojo tiene connotaciones muy especiales, ya que está asociado a todo lo vital, el fuego, la sangre, el amor, la pasión, y por lo tanto es un color lleno de energía. Dicha energía se transmite visualmente hasta nuestro inconsciente y produce una influencia importante en nuestro comportamiento, aunque no nos demos cuenta de ello.

Para aprovechar esta capacidad del rojo a tu favor, debes escoger cuidadosamente los sitios en los cuales lo vas a incluir y el tono que utilizarás, ya que si eliges un tono brillante, tendrás un resultado más energizante, mientras que si te decantas por un tono más apagado o claro, cargarás el ambiente con una energía más apocada y armoniosa.

Psicología del rojo en la decoración
La sala es el área social de la casa, el sector donde la familia se reúne o descansa y donde recibes a las visitas. Este espacio requiere de un clima cálido pero distendido, atractivo pero no impactante, vital pero relajado. Por este motivo, puedes optar por emplear pequeños detalles en cualquier variante del rojo, pero si vas a colocar un elemento más importante, escoge una gama más apagada, con matices de negro por ejemplo.

Para lograr un perfecto equilibrio visual en esta estancia puedes recurrir a jarrones, marcos, cojines, cortinados, alfombras, lámparas en tonos de rojo, pero siempre contrastándolos con colores que nivelen el impacto visual que este color produce. El negro, el blanco y el gris son la mejor combinación, pero también puedes optar por la gama de los beiges, los verdes pastel o verdes petróleo.

Psicología del rojo en la decoración

Ejemplos del rojo en la decoración de la sala

En la foto de la derecha tenemos una sala acogedora y equilibrada, donde se contraponen el rojo del sofá con el negro de la biblioteca y el blanco de la pared, formando un conjunto armonioso y muy agradable a la vista.

Por el contrario, el ejemplo de la derecha nos golpea visualmente por la estridencia del ambiente saturado de rojo, que no consigue apagar el sofá ni el piso blanco.

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