Una mesa en violeta


Una mesa bien vestida incrementa el disfrute de cualquier almuerzo o cena. Toda ocasión especial, desde una comida en familia hasta una fiesta de gala o la celebración de las Fiestas, amerita un especial cuidado en todos los detalles que componen la decoración de una mesa. Para empezar a decorar, solo debemos elegir un esquema de color, y comenzar a combinar la mantelería, vajilla, centros de mesa y accesorios en esa gama cromática.

Vistoso y encantador, el violeta es un color que va muy bien con la decoración de mesas en todas las ocasiones: bodas, aniversarios, cumpleaños de quince, cenas familiares, veladas románticas… El espectro de tonalidades que abarca el violeta van desde el lila y el lavanda hasta el morado o ciruela. No será difícil encontrar complementos en distintas variantes de estas tonalidades, para adornar una mesa con toques femeninos, románticos y muy refrescantes.

El violeta tiene como una gran ventaja que podemos encontrarlo e varios elementos naturales que son típicamente usados para decorar mesas: flores (sobre todo lilas, azaleas y violetas) y frutas (uvas y ciruelas). Con estos implementos se puede confeccionar un bonito centro de mesa que aportará un encanto natural a la decoración. Los pétalos pueden desparramarse alrededor de la mesa para darle toques de perfume.

Como ocurre con casi todos los colores, es conveniente dosificar la predominancia absoluta del violeta para dar variedad a la mesa. Si la cristalería y vajilla es en este color, quizás sea conveniente que el mantel de base sea blanco o neutro, adornado con individuales y servilletas violetas. En cambio, si tenemos un mantel púrpura, la cristalería transparente contrarrestará la intensidad de este tono de base.

El violeta, por la predominancia fría del azul, va naturalmente bien con el plateado. Opta por cubiertos, servilleteros y candelabros en este color. La mezcla de texturas enriquecerá la decoración. Para lograrla, combina servilletas lisas con cintas de raso brillante.

Ideas y combos para mesas en violeta

El violeta puede resultar agradablemente inesperado para ornamentar la mesa navideña. Es una forma atractiva y atrevida de romper con los tradicionales verde, rojo, blanco y dorado. Para ambientar la mesa en la temática navideña, utiliza algunos adornos, guías y flores típicos de la navidad, pero en tonos púrpura y luminosidad brillante. Unas simples velas terminarán de definir el escenario de Navidad en esta nueva tonalidad.

Por su versatilidad, el violeta es combinable con una enorme cantidad de colores, comenzando por el blanco. Es ésta una mixtura tradicional para bodas y cumpleaños, dada su delicadeza y dulzura, sobre todo si predomina el lila. Unas notas de amarillo fuerte (por ejemplo, en unas flores) romperán con esa suavidad, para darle un tono divertido a tu mesa.

En contraposición, la combinación entre violeta y negro es poderosa e intimidante. Para una mesa de Halloween muy elegante y poco convencional, no dudes en apelar a esta suma de colores.

Especial para cumpleaños de niñas y jovencitas, el violeta y el rosado o fucsia suelen llevarse muy bien a la hora de revestir una mesa. Sorprende a tus invitados colocando sobre el plato una cajita de souvenir en rosa fuerte, adornada por un lazo violeta.

Otro color complementario del violeta es el anaranjado. Con ambos colores se logran mesas muy cálidas y primaverales, ideales para un almuerzo al aire libre. Unos grandes girasoles en violeta y naranja serán el accesorio perfecto de esta distendida mesa. Para equilibrar la potencia de ambos colores, opta por manteles o platos en blanco.

 

El verde y el violeta, al integrarse, logran decoraciones sorpresivas y muy creativas. El verde griego intenso o el verde musgo son la tonalidad más acertada para complementar el púrpura oscuro. Intercala servilletas en ambos colores y utiliza flores naturales y velas para los centros de mesa. Como en el caso anterior, el blanco será un interviniente necesario para armonizar los potentes destellos verdes y púrpuras.

Decorar con distintos tonos de violeta

Decorar con distintos tonos de violeta

Algunos colores están tan cargados de significado que es muy difícil cgoosejakke mirarlos de forma neutra. Uno ejemplo de esto es el violeta.  Automáticamente lo asociamos con la religión y la espiritualidad. Es por este motivo que no es un color popular para decorar interiores.

Sin embargo, el violeta en tonos claros pueda añadir una sensación de paz y relajación a un cuarto.  Un ejemplo es el color lavanda, que es más cálido que el azul y da un sentimiento emotivo.

Este color refleja un sentimiento de domiio espiritual, por lo que siempre hay una
canada gooseconnotación de dignidad en él. Es un color ideal para utilizar en lugares terapéuticos.

También es ideal para utilizarlo en oficinas que trabajan con la creatividad intelectual. Todos los tonos de violeta ayudan a la concentración.  Es por este motivo que también se utilizan en lugares de meditación.

En un hogar, los tonos más claros de violeta son excelentes para los dormitorios, debido a sus propiedades que favorecen la relajación. A su vez, son ideales para crear un ambiente encantador y romántico.

Hay tantos tonos de violeta, algunos que se inclinan más hacia el azul, otros hacia el lila, por lo que puede ser una buena idea decorar una habitación que esté pintada de este color con diseños con flores y líneas en diferentes tonalidades. Este tipo de diseños combinados van a crear un look divertido.