
El primer elemento en que pensamos para iniciar la decoración navideña es, sin dudas, el árbol de Navidad. Toda la tradición de las fiestas se concentra en las ramas verdes del pino y sus típicos ornamentos rojos y dorados. Año a año, solemos colocar el mismo arbolito en el mismo rincón, y revestirlo con los viejos adornos que fueron quedando de navidades anteriores. El resultado, generalmente, es un árbol deslucido, sin personalidad y sin el brillo propio de la celebración navideña. Y, lo peor de todo, un arbolito para nada decorativo.
¿Qué tal si atenuamos los tradicionalismos y optamos por formatos y decoraciones novedosas para el arbolito? Anímate a deshacerte de esos viejos chirimbolos (que puedes reciclar para fabricar adornos pequeños o souvenirs) y da al árbol de navidad el verdadero protagonismo que se merece, para que no sea solamente el centro de la tradición, sino también en un elegante objeto de diseño.


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