
El feng shui nos ayuda a mejorar física, mental y espiritualmente, conformando espacios para vivir y trabajar donde se canalicen las energías positivas para nuestro beneficio. Hablar de un buen feng shui significa considerar el ambiente interno y el externo para lograr un entorno beneficioso que potencie las energías positivas y minimice o elimine las negativas.
Solemos considerar sólo el aspecto interior de nuestras viviendas para aplicar el Feng Shui. Esto se debe a que generalmente estamos condicionados por compartir edificios, por las normativas respecto a los espacios externos, etc. Pero está incluido tanto el espacio exterior como la construcción del edificio para la incidencia del entorno energético. Por ejemplo, las montañas ayudan a retener el Chi, por lo que alcanza con que sean visibles desde nuestro hogar para que resulten una fuente de energía positiva.
El agua es generadora del Chi, cuando es tranquila. Por ello es favorable la instalación de fuentes, estanques u otro espejo de agua cerca de la casa.
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